Y TODO POR UNA
MENTIRITA…
Hacía calor y
Carlitos deseaba como nunca salir a jugar, le encantaba retozar en la arena y
correr detrás de su perro Pepe. Pero, ahora era imposible, si no le hubiese
dicho a su madre que se sentía enfermo, para no ir a la escuela, si al
colocarle el termómetro en la boca y en un descuido de ella no lo hubiese
calentado, ella no le habría preguntado si no le dolía la garganta y no habría
tenido que toser para que lo escuchase,
Ahora estaba en cama, arropado de pies a cabeza, con
muchísimo calor, su madre le había inyectado vitaminas y qué por tener bajas
las defensas y todo por una mentirita.
CADA VEZ QUE DECIMOS UNA MENTIRA HAY QUE RESPALDARLA CON OTRAS MENTIRAS... POR LO TANTO NO VUELVAS A MENTIR.
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